¿Por qué privacidad?
Fungibilidad: por qué un dinero rastreable es un mal dinero
Si el historial de cada moneda es visible, las monedas dejan de ser iguales: las «limpias» valen más que las «sucias». Al dinero en el que cada unidad equivale a cualquier otra se le llama fungible. Monero es fungible porque el historial de las monedas simplemente no se ve.
El efectivo no recuerda su pasado
El billete que llevas en el bolsillo puede haber pasado por las manos de cualquiera hace diez años. Te da igual: vale exactamente su valor nominal, y una tienda lo acepta como si fuera nuevo. Esta propiedad es la fungibilidad: cualquier unidad de dinero equivale a cualquier otra.
Una blockchain transparente rompe esto. Cada bitcoin tiene un historial completo de movimientos. Los exchanges y las empresas de análisis de cadena asignan a las monedas «puntuaciones de riesgo», y si una moneda estuvo alguna vez cerca de una dirección sospechosa, se la pueden congelar a un destinatario que no hizo nada malo. Dos monedas del mismo valor empiezan a valer cantidades distintas.
Qué arriesgas cuando todo es visible
- Cualquiera a quien hayas pagado o que te haya pagado puede ver tu saldo. La cafetería sabe cuánto dinero tienes.
- Tu historial es visible para siempre. La blockchain nunca olvida, y los métodos de análisis no hacen más que mejorar.
- Secretos comerciales: la competencia ve a quién pagas y cuánto ganas. Tu empleador ve en qué se va tu sueldo.
- Seguridad física: una persona con un saldo grande y visible es un objetivo.
Por qué la privacidad tiene que ser para todos a la vez
Algunas criptomonedas hacen la privacidad opcional: puedes enviar una transacción transparente o una oculta. En la práctica, solo una minoría usa las ocultas, y justo por eso destacan. Cuanto más pequeña es la multitud, más fácil es encontrar a alguien en ella.
En Monero todas las transacciones son privadas, siempre. Cada transacción se parece a todas las demás. Esta es la idea central del diseño: tu privacidad depende de que todos los demás se parezcan a ti.
Monero oculta el contenido de las transacciones en la blockchain, pero no te hace invisible ante el resto del mundo. El exchange donde compraste XMR conoce tu nombre. La dirección IP del nodo a través del cual difundes la transacción puede ser visible (para eso están Dandelion++ y Tor/I2P). La privacidad es un conjunto de hábitos, no un único botón: ver mantener el anonimato.
¿Y la verificabilidad?
Una pregunta natural: si no se ve nada, ¿cómo sabemos que nadie imprime dinero? La respuesta es la criptografía. Cada transacción de Monero contiene pruebas:
- de que se gastan salidas reales y existentes (firma de anillo);
- de que ninguna salida se gasta dos veces (key image);
- de que las entradas son iguales a las salidas más la comisión (compromisos de Pedersen);
- de que ningún importe es negativo (Bulletproofs+).
Cada nodo comprueba todas estas pruebas en cada transacción. La red sabe que se cumplieron las reglas sin saber quién ni cuánto.
La oferta total de Monero no se puede recalcular directamente sumando saldos, porque están ocultos. Pero se puede calcular a partir de las reglas de emisión, y un error que permitiera a alguien imprimir dinero sería detectado precisamente por las pruebas de arriba. En 2017 se encontró un error así en el protocolo CryptoNote (key images fuera del subgrupo); se corrigió en Monero antes de que nadie lo explotara. Es un motivo para valorar las auditorías de código, no para entrar en pánico.